domingo, 17 de abril de 2016

Hush (Mike Flanagan, 2016)


Sola en la oscuridad


A estas alturas de la vida no le vamos a pedir a una home invasion que revolucione el cotarro, principalmente porque el subgénero en si es bastante limitado. Así que, con que logre su cometido estamos más que satisfechos. Y Hush lo logra y mantiene al espectador en vilo, que viene siendo la cuestión. Desarrollar la situación, elevar la tensión y crear el pánico. Ni más, ni menos. Y lo hace con un reducidísimo elenco de actores, con un reducido presupuesto y sin demasiados alardes.
La película cuenta con los elementos imprescindibles: una cabaña en el bosque, una víctima acorralada y un psicópata que pasaba por allí -nunca mejor dicho- con ganas de mambo.  

Maddie (Kate Siegel) es una joven escritora que vive sola y prácticamente aislada en una casa en el bosque. Una noche, mientras intenta encontrar la inspiración para su nueva novela, recibirá la visita de un perturbado psicópata empeñado en jugar al gato y al ratón. 
La película llega dirigida por Mike Flanagan, que ha firmado Absentia (2011) y Before I wake (2015), aunque es más conocido por Oculus: el espejo del mal (2013) y tiene en camino Ouija 2. Como ya he dicho, la premisa no es nueva, pero dentro de esta sencilla historia, Mike Flanagan trabaja muy bien un guión que ha escrito él mismo junto a la actriz protagonista y logra mantener la atención del espectador durante todo el metraje. No hay demasiados diálogos y se pasa a la acción casi de inmediato, supliendo la carencia de medios con una más que notable dirección, sin demasiadas complicaciones técnicas y dejando un buen par de momentos para aficionados del género.

Su baza principal es la discapacidad de su protagonista, una Kate Siegel potente y muy creíble, que se aprovecha en todo momento. No, tampoco es algo nuevo, pero está muy bien trabajado. Que Maddie sea sordomuda implica una desventaja más en esta cacería y un punto a favor para el psicópata de turno. En este caso, se juega muy bien con el punto de vista de Maddie -como debe solventar sus carencias a la hora de esconderse, sus voces interiores- y también podemos observar como se enfrenta este asesino a un modelo distinto de víctima. 
Flanagan logra mantener la atención y la tensión durante los 80 minutos que dura la película y aunque Hush parece que se atranca un poco mediado el metraje, apenas si nos importa. Su mecanismo funciona muy bien, es resultón y genera la dosis necesaria de angustia que debe tener una cinta de estas características.   

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